En la mitología griega Zagreo es hijo de Zeus y Perséfone. Antes de que esta sea llevada al infierno por Hades, su madre Deméter trata de esconderla de Zeus en una cueva custodiada por dos serpientes. Pero Zeus toma a su vez la forma de una serpiente, espanta a las dos guardianas y yace con Perséfone, que queda embarazada.

De esta unión nace un niño, Zagreo, y Zeus encarga a los Coribantes que le protejan en una cueva. Pero los Titanes, enemigos de Zeus, después de esperar que los guardianes caigan rendidos por el sueño, se pintan la cara de blanco con yeso y atraen al bebé fuera de la cueva. Para ello recurren a la artimaña de ofrecerle juegos infantiles (un cono, un sonajero, manzanas de oro o un espejo). Cuando consiguen atraerlo tratan de matarlo, pero Zagreo se enfrenta a ellos y sufre diversas transformaciones: primero en Zeus con una zamarra de piel de cabra, luego en Cromo provocando la lluvia, y después sucesivamente en un león, un caballo, una serpiente, un tigre y un toro. Cuando se transforma en este último anual, los Titanes lo atrapan por los cuernos, tiran de él hasta despedazarlo y lo devoran.

En ese momento llega Atenea, que consigue salvar el corazón de Zagreo de la carnicería y lo introduce en una figura de yeso a la que dota de vida, convirtiendo a Zagreo en inmortal. Los huesos del niño son recogidos y enterrados en Delfos. En venganza por lo ocurrido con su hijo, Zeus lanzó un ataque con rayos contra los Titanes, matándolos.

El mito de Zagreo guarda muchas similitudes con el de Dionisos. Así, según otra versión del mito, fue Zeus quien salvó el corazón de Zagreo e hizo con él un preparado que dio a beber a Sémele para que el hijo que le engendrara (Dionisos) fuese una reencarnación de Zagreo.

Todos los años en Creta se realizaba el sacrificio ritual de un niño, que reinaba durante un día, en el que se le entregaban todos los juguetes con los que había sido atraído por los Titanes (todos de gran simbología y tras una danza ritual en la que pasaba por las transformaciones en animales de Zagreo y después era sacrificado y comido crudo. Posteriormente se sustituyó al niño por un ternero.

Fuente| Robert Graves: Los mitos griegos

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