Cuenta la leyenda que la mañana de un día de San Juan, mientras estaba sentado a la puerta de su cabaña en las majadas de Caso, un pastor vio cómo una bella joven se dirigía hacia la fuente de Xirús. Atraído por su belleza, el mozo se acercó a la fuente y comenzó a hablar con la muchacha.

En un momento dado, la chica le pide su ayuda para liberarse del encantamiento que la ha convertido en una xana (espíritus de la naturaleza que habitan en fuentes, cuevas y riberas de los ríos y que toman la forma de hermosas mujeres) y le ofrece a cambio de liberarla del encantamiento entregarle una gran rebaño de vacas.

El joven se ofrece de buen grado a ayudarla y la muchacha le explica cómo deshacer su hechizo: de la fuente en la que están irán saliendo las vacas del rebaño que le ha ofrecido y el pastor debe saludar a todas y cada una de ellas con la frase “San Antonio te guarde”. Pero, advierte la xana, si deja pasar a una sola vaca sin dedicarle el consabido saludo, ella desaparecerá y él lo perderá todo.

Dicho y hecho: las vacas empezaron a salir por la fuente y el pastor fue saludando uno a uno a los animales. Pero las vacas no dejaban de salir y lo hacían cada vez más rápido. El cercano prado se encontraba ya repleto de bovinos y de la fuente seguían saliendo más y más vacas. El joven se encontraba ya cansado y los ojos le lloraban. Hasta que dejó pasar a un animal sin llegar a saludarlo. Y un segundo después, tanto las vacas como la xana desaparecieron, dejando al mozo solo y desconsolado.

Y según la leyenda, desde entonces el pastor recorría la comarca en silencio y con la mirada perdida en los cercanos prados; un silencio que solo rompía de cuando en cuando para cantar:

Desde la fuente de Xirús
al Collau la Mostayera
perdí yo tres mil ducados
y a una hermosa doncella

Fuente| Elviro Martínez: Leyendas Asturianas.

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